El aumento de la esperanza de vida de los animales ha provocado que tanto los cuidadores como los veterinarios nos enfrentemos a nuevos problemas y patologías asociados a la edad.
Y al igual que nos planteamos las necesidades tanto de cuidado como de manejo que requieren nuestros cachorros, es necesario que valoremos los cambios que deberemos realizar cuando nuestro animal se empiece a hacer mayor y de esta forma asegurarle una buena calidad de vida en esta última etapa.
Para ello, es importante que nos centremos en sus nuevas necesidades y cómo podemos cubrirlas mediante el enriquecimiento y modificación de su ambiente.
Las principales patologías del animal geriátrico
El dolor crónico y las enfermedades musculoesqueléticas1 son una de las principales causas de los problemas de comportamiento y deben ser tenidos en cuenta e integrarse activamente en el plan de tratamiento conductual. Ante la presencia de dolor el animal puede presentar dos cambios principales, aumento de ciertas actividades o disminución de éstas.
Entre las actividades que pueden desaparecer o verse reducidas se encuentran el juego, el ejercicio, el descanso, la disminución del apetito, el acicalamiento o las conductas afiliativas.
Entre las actividades que pueden aparecer o verse incrementadas están la agresividad, el miedo, el aumento del apetito o las conductas repetitivas.
La presencia de dolor y los cambios de comportamiento asociados son, en todos los casos, indicadores de falta de bienestar, por lo que es fundamental instaurar un tratamiento analgésico que controle los síntomas.
Por otro lado, la expresión de una determinada conducta por parte de los animales depende de la percepción y el análisis que hayan hecho de su entorno. De esta forma, cuando un animal envejece, los sistemas sensoriales se degeneran y producen deficiencias en la visión, audición, el olfato, el gusto o el tacto. Lo que lleva a que perciban su ambiente de forma distorsionada, dando lugar a cambios en su comportamiento y que se comporten de manera diferente a como lo hacían antes.
Los animales con déficits de visión o audición tienden a ser más miedosos, agresivos y a presentar problemas de ansiedad debido a que tienen menos control sobre su entorno2. Aunque hay cierta controversia en estas conclusiones, ya que la mayoría de los estudios están realizados en animales con déficits sensoriales congénitos y no adquiridos3.
Sin embargo, en lo que sí que hay evidencias es en que los animales de edad avanzada con problemas de visión y/o audición presentan niveles de déficits cognitivos más altos que aquellos que no presentan alteraciones sensoriales4.
Paralelamente, tanto el olfato como el gusto son determinantes para ciertos comportamientos animales, como la comunicación entre individuos, la búsqueda de comida o la ingesta de alimentos. La anosmia, o ausencia de olfato, puede dar lugar a pérdidas de interés por el alimento y anorexia5, al igual que la pérdida del gusto.
Al mismo tiempo, el órgano vomeronasal se encarga de percibir las feromonas; sustancias volátiles secretadas por los animales y que tienen una finalidad comunicativa, de reconocimiento individual y regulación emocional. Lo que implica que el mal funcionamiento de este órgano de lugar a cambios en dichos comportamientos6,7.
Otra de las patologías que se presenta con frecuencia en los animales de edad avanzada, pero que a menudo pasa desapercibida, tanto para la familia como para el veterinario, es el Síndrome de Disfunción Cognitiva (SDC). Se trata de un conjunto de síntomas relacionados con la pérdida gradual y progresiva de la capacidad cognitiva. Suele presentarse entre los 8 y 12 años en perros y entre los 7 y 11 años en gatos. Los síntomas principales son la desorientación, alteraciones del ciclo sueño-vigilia, cambios en la interacción social, vocalizaciones, pérdida de aprendizaje previo y aumento de la ansiedad o apatía8,9.
Finalmente, al igual que ocurre con el dolor, los primeros síntomas de una enfermedad crónica pueden ser que nuestro animal presente cambios en sus rutinas, en la relación con su entorno o incluso en cómo interacciona con nosotros. Esto es debido a que la inflamación y las alteraciones metabólicas, endocrinas y neurológicas modifican la función cerebral y los neurotransmisores10, lo que da lugar a alteraciones en el comportamiento. Entre las patologías más comunes se encuentran las insuficiencias renales, hepáticas o cardiovasculares, las alteraciones endocrinas, alteraciones neurológicas y las neoplasias.
¿Qué es el enriquecimiento ambiental?
El enriquecimiento ambiental se basa en la modificación planificada del ambiente buscando mejorar la salud física y psicológica del paciente.
Los objetivos de dicho enriquecimiento en los animales geriátricos serán11:
- Aumentan el repertorio conductual manteniendo una estimulación cognitiva y favoreciendo la orientación espacial y temporal.
- Reducir la frecuencia de alteraciones en la conducta como la ansiedad, la apatía, las conductas compulsivas o las fobias.
- Aumentar el rango de expresión de conductas propias de la especie.
- Aumentar la capacidad de aprovechar el ambiente promoviendo conductas exploratorias seguras.
- Aumentar la capacidad de superar dificultades a la vez que se mantiene la autonomía del animal.

Blowearts
Tipos de enriquecimiento ambiental en perros
Se ha demostrado, que el realizar cambios en el ambiente ayuda a enlentecer la degeneración cognitiva y mantener las habilidades mentales, pero para que funcionen se deben tener en cuenta las limitaciones que presenta dicho animal asociadas a la edad12.
Las medidas de manejo generales recomendadas son13:
- Mantener una rutina diaria para que el ambiente sea lo más predecible y menos estresante.
- Evitar cambios drásticos en el ambiente, como cambios en el mobiliario o en la redistribución de los enseres del perro.
- Realizar siempre interacciones positivas, evitando el castigo.
- Llevar a cabo estrategias de enriquecimiento ambiental propiamente dicho como: paseos cortos y frecuentes, ejercicios sencillos de adiestramiento en positivo, juegos de tira y afloja suaves o de esconder y buscar objetos y el uso de juguetes interactivos y masticables.
Pero en ciertos pacientes, para aplicar estas medidas debemos adaptar el ambiente a sus limitaciones13.
Por ejemplo, en los perros con pérdida de visión o desorientación se pueden usar aromas distintitos en las diversas habitaciones o alfombras de distintas texturas en las entradas. Si la pérdida de visión es parcial, se pueden emplear las luces de bebé por las noches.
Ante los déficits auditivos se recomienda entrenar al perro con señales visuales y avisarle de que se va a interaccionar con él mediante una señal visual antes de tocarle.
En perros con movilidad reducida o dolor, debemos ayudarles a subir a los sitios altos (sofá, cama o coche) mediante escaleras o rampas y facilitarles todo lo que necesiten (comida, bebida, juguetes y lugar de descanso) dentro de una misma estancia, para evitarles desplazamientos innecesarios.
Si nuestro perro ha olvidado cómo eliminar en la calle o bien presenta menor capacidad de retención, podemos facilitarle un área higiénica dentro de casa o aumentar la frecuencia de salidas.
Y si el horario de descanso y actividad se ve alterado, se recomienda adaptar el área de descanso para que sea confortable y acogedora para el animal, dónde coloquemos un difusor de feromonas apaciguadoras caninas. Establecer un horario y rutina predecible, permitiendo la entrada de luz natural durante el día y atenuando las luces artificiales por la noche. Incluso antes de dormir se le puede realizar un masaje relajante y durante el día incrementar su actividad mediante juegos, paseos o la interacción con el tutor.
Tipos de enriquecimiento ambiental en gatos
Las medidas a tomar en el caso de los gatos son similares a las que podemos realizar en el perro, pero teniendo en cuenta las necesidades básicas recogidas en las directrices de la American Association of Feline Practitioners (AAFP) y la International Society of Feline Medicine (ISFM), que establecen cinco puntos clave14:
- Proporcionar un lugar seguro.
- Proporcionar todos los recursos necesarios en número suficiente y en ambientes separados. Los cuales deben incluir la comida, el agua, areneros, rascadores, zonas de juego y de descanso.
- Facilitar la oportunidad de expresar el comportamiento normal de juego y depredación.
- Proporcionar un contacto social con las personas de forma positiva, consistente y predecible.
- Que su ambiente respete el sentido del olfato felino.
Las medidas de manejo generales recomendadas se basarían también en una rutina predecible, el uso de comederos y juguetes interactivos, evitar cambios en el ambiente y realizar interacciones positivas13.
Con respecto a las adaptaciones que podemos llevar a cabo en gatos con problemas de visión, desorientación, déficits auditivos, con dolor, movilidad reducida o con alteraciones en el ciclo de sueño-vigilia; serían similares a las que aplicaríamos en los perros.
Pero sí que podemos llevar a cabo distintas medidas en gatos con eliminaciones fuera del arenero, como proporcionarles bandejas más grandes, sin cubrir y de bordes más bajos para facilitarles la entrada en casos de problemas de movilidad. También se recomienda aumentar el número de bandejas para reducir los desplazamientos.
Conclusión
El envejecimiento en perros y gatos implica cambios físicos, sensoriales, cognitivos y médicos que pueden afectar a su comportamiento y bienestar. Adaptar el entorno a estas nuevas necesidades mediante el enriquecimiento ambiental es una herramienta clave para mejorar su calidad de vida, ya que ayuda a mantener la estimulación mental, reducir el estrés y favorecer la autonomía del animal. Estas medidas, aplicadas de forma individualizada y junto al tratamiento veterinario adecuado, permiten acompañar al paciente geriátrico de una manera respetuosa, mejorando su bienestar y fortaleciendo el vínculo con sus cuidadores.
Almudena García Baena
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